Comprar tu primer juguete sexual puede ser tan emocionante como intimidante. Hay tantas opciones, materiales y promesas de placer que no saber por dónde empezar es completamente normal.
La clave está en informarse, elegir con criterio y escuchar al cuerpo.
No todos los juguetes que ves en Internet son seguros.
Para cuidar tu salud íntima, asegúrate de que sean hipoalergénicos, sin poros y sin ftalatos.
Los materiales más recomendables son:
Un truco: si el juguete huele fuerte o su textura es pegajosa, 🚫 no lo uses.
Tu cuerpo merece productos pensados para él, no para el mercado rápido.
Cada persona tiene una manera única de sentir placer.
No compres por moda o por lo que funciona a otros.
Ejemplo:
El objetivo no es “tener un orgasmo más rápido”, sino conocerte mejor.
Y cuanto más te conoces, más fácil es comunicar tus gustos en pareja 😏.
Limpia siempre tus juguetes antes y después de usarlos con agua tibia y jabón neutro o con limpiadores específicos.
Sécalos bien y guárdalos en una bolsita de tela individual.
Lubricante sí o sí:
Una buena higiene no solo evita infecciones, también prolonga la vida del juguete y mantiene el placer seguro.
Los juguetes sexuales no reemplazan a la pareja ni a las caricias humanas, son herramientas para explorar más allá.
Úsalos en solitario para conectar con tu cuerpo y en pareja para mantener viva la curiosidad.
Tip extra:
Empieza por algo pequeño, sin expectativas. A veces, lo más excitante no es el juguete… sino descubrir que no necesitas permiso para sentir placer.