Imagina que tus pensamientos más secretos, esos que te hacen sonreír sin que nadie sepa por qué, no fueron motivo de vergüenza, sino de curiosidad y autodescubrimiento. Las fantasías sexuales son precisamente eso: un mundo privado donde la imaginación y el deseo se encuentran sin límites ni juicios.
Antes de profundizar en el tema, hay algo que debes saber: tener fantasías sexuales es completamente normal . De hecho, estudios publicados en el Journal of Sex Research indican que más del 90% de las personas han tenido fantasías eróticas en algún momento de su vida.
Las fantasías no siempre reflejan deseos que queremos cumplir en la realidad. A menudo, son una vía de escape que nos permite explorar emociones, poder, vulnerabilidad o simplemente placer. En muchos casos, imaginar algo puede ser tan estimulante como experimentarlo.
A continuación, exploramos algunas de las fantasías más habituales y lo que pueden representar en nuestra vida íntima.
Fantasear con ser dominado o dominar está relacionado con el control y el poder. Algunas personas disfrutan la idea de rendirse y dejarse llevar, mientras que otras prefieren tomar el mando. Estas fantasías no implican necesariamente una relación desigual, sino más bien un juego de roles basado en la confianza.
La emoción de ser descubierto puede resultar extremadamente excitante. Más que el lugar en sí, lo que despierta la fantasía es la adrenalina y el morbo de romper las reglas.
No siempre se trata de querer hacerlo en la vida real. Muchas veces, esta fantasía refleja un deseo de exploración, el placer de sentirse deseado por varias personas o la curiosidad por experimentar algo diferente.
La falta de compromiso y el misterio pueden ser el detonante de esta fantasía. La idea de lo desconocido y lo prohibido estimula la imaginación y refuerza la sensación de aventura.
Desde escenarios de profesor-alumna hasta historias de rescate heroico, los juegos de roles permiten experimentar dinámicas nuevas y escapar de la rutina.
Las fantasías sexuales son un reflejo de nuestro mundo interior. No son buenas ni malas, simplemente son. Algunas pueden estar relacionadas con deseos ocultos, mientras que otras son solo una forma de diversión mental.
Si te preguntas por qué tienes una fantasía en particular, hazte estas preguntas:
Si quieres hablar sobre tus fantasías con tu pareja, sigue estos consejos:
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Recuerda, no hay nada más sexy que sentirse libre de ser quien realmente eres.