Cuando hablo de juegos eróticos sencillos para principiantes, muchas personas me dicen:
“Yo no soy muy creativa”, “Me da vergüenza” o “No sé por dónde empezar”.
Y es normal. Nadie nos enseñó a jugar con el deseo, pero sí podemos aprender.
Imagina esto: una luz cálida, música suave, tu pareja (o tú sola) dispuesta a explorar.
No hay metas, no hay prisa, solo curiosidad.
Eso es erotismo: darle tiempo y espacio al placer.
Empezar de forma suave tiene beneficios enormes:
Además, estudios muestran que el juego erótico regular ayuda a mantener el deseo vivo en relaciones a largo plazo y mejora la percepción del propio cuerpo.
Cierra los ojos y deja que tu pareja explore tu cuerpo con las manos, de la cabeza a los pies.
Pon atención a qué zonas te sorprenden, ríe si hace cosquillas y detente donde el placer aumenta.
Telas suaves, plumas, hielo, aceites… prueba cada textura en brazos, espalda, cuello.
Hablen de lo que más gustó y conviértanlo en ritual.
Cada persona describe una fantasía breve.
No tienen que representarla, solo contársela con detalle.
Esto despierta la imaginación y activa el erotismo mental.
Juega a detenerse justo cuando la excitación sube y retomarlo lentamente.
Es ideal para alargar el placer y entrenar la paciencia erótica.
Crea un ambiente seguro: luz cálida, música que te guste y cero interrupciones.
No busques “hacerlo perfecto”, busca divertirte y redescubrir tu cuerpo.
El verdadero poder de los juegos eróticos sencillos es que despiertan el deseo sin prisa y transforman tu relación con el placer.
Si te gustó esta idea de explorar a través de juegos eróticos, te encantará probar Descúbre-me, un juego de preguntas y dados diseñado para abrir conversaciones, descubrir fantasías y crear momentos de complicidad. Es perfecto para parejas que quieren salir de la rutina, reír, hablar de deseo y fortalecer su conexión de manera divertida y segura. Puedes empezar esta misma noche y dejar que cada tirada de dado te acerque un poco más a tu pareja.