La sequedad vaginal es mucho más común de lo que imaginamos, pero pocas mujeres se atreven a hablarlo. No solo afecta al bienestar íntimo, también impacta en la autoestima, la relación con la pareja y la forma en que conectamos con nuestro cuerpo. Hoy quiero acompañarte a mirar este tema sin vergüenza, con información clara y con mucha humanidad.
La lubricación vaginal es un mecanismo natural del cuerpo que protege, hidrata y permite el disfrute en las relaciones íntimas. Cuando esta lubricación vaginal disminuye, aparece la sequedad, lo que puede provocar molestias, ardor, picor e incluso dolor al mantener relaciones.
Algunas causas frecuentes:
Busca ayuda si sientes:
La excitación no se “enciende” a la carta. Necesita clima.
Tip picante: usa una pluma, un hielo, o tus uñas muy suaves para despertar la piel.
Así como hidratas la cara o las manos, la vulva también necesita mimo diario.
La sequedad no se “cura” acelerando el sexo, sino alentándolo.
Cuanta más conexión, más lubricación vaginal.
La autoexigencia seca más que el desierto.
Pon el foco en el placer, no en el rendimiento.
Date permiso para usar ayuda externa y disfrutarla.
El lubricante no sustituye tu lubricación vaginal, la acompaña.
El cuerpo responde mejor cuando se siente seguro y conocido.
La sequedad vaginal es común, tiene solución y no debería quitarte el placer. Con hábitos diarios, una conexión más consciente y un toque de creatividad íntima, es posible recuperar el confort, el deseo… y una lubricación vaginal más viva y natural.